domingo, 28 de noviembre de 2010

El malestar actual de la antropología o de la casí imposibilidad de pensar lo ideológico

La Antropología Social actual, especialmente en los EEUU, se caracteriza
por una suerte de conflicto entre la fuerte tendencia hacia la
profesionalización
disciplinaria y la presencia de un constante malestar respecto de la situación y
producción antropológica. Considero que por lo menos una parte de este conflicto
se instala a partir de la década de los 70', y se expresa
especialmente a través de
toda una serie de problemáticas cuyo eje está focalizado en el estudio de la
'diferencia', y en las maneras dominantes de describirla y analizarla,
así como en
el contraste con las propuestas desarrolladas durante los 50' y especialmente en
la década de los 60', cuando la Antropología norteamericana, la francesa, la
latinoamericana y en menor medida las otras antropologías europeas y de países
periféricos asumieron problemas que esta disciplina había negado o secundarizado
históricamente.

El proceso que se desarrolla durante la segunda mitad de los 70' y sobre
todo durante los 80', en particular dentro de la Antropología que ha devenido
hegemónica, es decir la norteamericana, es para nosotros una consecuencia, una
continuidad, y en ciertos casos una reacción, respecto de las líneas
desarrolladas
durante los 60', que ha conducido a instalar una suerte de «malestar» permanente
dentro de nuestra disciplina.

El 'descubrimiento' entre fines de los 40' y los 60' de la situación colonial,
del subdesarrollo socioeconómico, del etnocidio de grupos étnicos, etc.
conmovieron en forma profunda a la Antropología, conduciendo por lo menos a
una parte de los antropólogos a replantearse los objetivos,
significado y sentido
de su quehacer profesional (Current Anthropology, 1968; Huizer y Mannheim,
1979; Hymes, 1969; Touraine et al, 1970). Debe asumirse que la toma de
conciencia de estos procesos no sólo afectó moral e ideológicamente a la
Antropología, sino que cuestionó sus resultados académicos, dado que es a
partir de este momento que los antropólogos comenzaron a dudar sobre su
propia producción no sólo en términos de la legitimidad de sus interpretaciones
teóricas o de sus estilos de redacción, sino también respecto de la información
obtenida en el trabajo de campo.

http://revistas.ucm.es/cps/1131558x/articulos/RASO0202110039A.PDF

Dulce Leonor Fonseca Perez
C.I 21085969
EES

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